LA ASERTIVIDAD

LA ASERTIVIDAD

La asertividad consiste en conocer los propios derechos y defenderlos respetando a los demás. Poder expresar lo que se piensa, lo que se quiere, lo que se siente de manera libre y siempre respetando a los otros. Poder decir que NO a una petición sin sentirse culpable y poder aceptar un NO de los demás. Aceptar cumplidos, preguntar, discrepar…

En las relaciones con los demás se pueden dar tres estilos de comunicación: agresivo, pasivo y asertivo. Hay personas que parece que sean asertivas de manera innata, pero realmente la conducta asertiva se puede aprender y entrenar (Wolpe y Lazarus, 1958). Cualquier persona puede tener comportamientos agresivos, pasivos o asertivos dependiendo de las situaciones. Hay que intentar que nuestra conducta asertiva sea la más habitual.

ESTILOS COMUNICATIVOS

Los tres estilos de comunicación en la relación con los demás:

  • Agresivo: son personas muy directas, no tienen en cuenta ni la opinión ni los sentimientos de los otros. Son agresivos con su tono de voz, el volumen, sus gestos, su mirada y sus expresiones (insultos, amenazas…). Suelen pensar que tiene “poder” sobre los demás y que sólo su punto de vista es el válido.
  • Pasivo: a las personas pasivas las valoramos muy a menudo como tímidas puesto que no expresan sus opiniones y sentimientos, no defienden sus intereses. Su tono de voz no es seguro, el volumen es bajo, la mirada, evasiva, la posición corporal cerrada…
  • Asertivo: son personas que expresan lo que quieren de manera congruente y con respeto. Su tono y volumen de voz son adecuados. Mantienen la mirada con su/s  interlocutor/es  de manera segura (no intimidatoria). Sus gestos y posición corporal son ajustados a la situación en la que se encuentran.

DERECHOS ASERTIVOS

La premisa fundamental de la asertividad es que todos tenemos unos derechos básicos y que para defenderlos y respetarlos es importante conocerlos:

  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. Derecho a cambiar de opinión y a decir “no lo sé”.
  4. Derecho a ser escuchado con respeto.
  5. Derecho a decir “NO” y no sentirse culpable.
  6. Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.
  7. Derecho a protestar cuando se es tratado de una manera injusta.
  8. Derecho a tomar el tiempo necesario y pensar antes de actuar o de decidir.
  9. Derecho a equivocarse: no hay nadie perfecto y la equivocación forma parte del aprendizaje.
  10. Derecho a pedir lo que se quiere y aceptar un NO por parte del interlocutor.
  11. Derecho a tener las propias necesidades, valorarlas como las de los demás, y a tomar las propias decisiones.
  12. Derecho a decidir qué hacer con el propio cuerpo y el propio tiempo.
  13. Derecho a hacer menos de lo que humanamente se es capaz de hacer.
  14. Derecho a ignorar los consejos de los demás y a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.
  15. Derecho a estar solo.
  16. Derecho a no justificarse ante los demás.
  17. Derecho a decidir si uno quiere o no responsabilizarse de los problemas de otros.
  18. Derecho a sentir y expresar el dolor.
  19. Derecho a pedir información y ser informado.
  20. Derecho a comportarse de forma no asertiva.

CÓMO SER ASERTIVOS

Para ser asertivos, además de conocer los derechos básicos que todos tenemos, es importante tener muy claro el objetivo que queremos lograr en la relación con la otra persona. No anticiparnos a posibles reacciones de los demás. Confiar en nosotros, en lo que queremos expresar, en nuestros recursos negociadores, y estar dispuestos a aceptar una negativa si fuera necesario.

Diálogo asertivo:

  • Una vez estamos con nuestro interlocutor tenemos que describir los hechos concretos, lo que nos ha molestado, lo que queremos…
  • El segundo paso es expresar cómo nos hace sentir lo comentado y lo que pensamos sobre ello. Informamos sobre nuestros sentimientos al respecto de manera clara y concreta, respetando a nuestro interlocutor.
  • Seguidamente le pedimos lo que queremos o nos gustaría que hiciese. En este punto hay que intentar concretar todo lo que podamos, por ejemplo: “me gustaría que cuando llego por las mañanas me saludes” y no “quiero que seas más educado”.
  • Finalmente se le traslada el resultado de hacer lo que se le ha pedido. De esta manera se hace un refuerzo positivo y se focaliza la atención hacia lo que queremos. También se le podrían decir las repercusiones en caso de no hacerlo, pero es recomendable, para el cambio, potenciar las consecuencias positivas.

TÉCNICAS ASERTIVAS

Para expresarnos de manera asertiva existen unas técnicas de comunicación:

  1. Disco rallado: consiste en repetir varias veces una afirmación sin variar nuestro tono, ritmo y volumen, evitando cualquier confrontación.
  2. Banco de niebla: se le da al interlocutor la razón, se le puede decir que se le entiende, pero sin dejarle opción a un enfrentamiento.
  3. Técnica para el cambio: se da una visión global de la situación relativizándola para reducir el malestar.
  4. Acuerdo asertivo: se intenta llegar a un acuerdo, teniendo en cuenta lo que se valora negativamente, pero sin generalizarlo, como que no es lo habitual.
  5. Pregunta asertiva: se contesta al receptor con una pregunta que pone en positivo lo que se está discutiendo, así se puede afrontar en el mismo sentido la cuestión que nos haya planteado.
  6. Ignorar: cuando el interlocutor no razona y no podemos conversar, ignorar su actitud puede ayudar a que la otra persona cambie y se comporte de manera más receptiva, pero hay que hacerlo sin provocar su malestar.
  7. Aplazamiento asertivo:  cuando no somos capaces de dar una respuesta adecuada a la reclamación de nuestro interlocutor, podemos tomarnos nuestro tiempo para pensar y aplazar nuestra respuesta.

Las técnicas se pueden combinar entre ellas para mantener una comunicación asertiva de manera eficiente.

Para la persona asertiva es más fácil conseguir sus objetivos. La asertividad tiene una relación directa con la autoestima. Las personas que no se valoran no defienden sus derechos y esto hace que se menosprecien (por no comportarse asertivamente), entrando en un círculo vicioso.

 

 

 

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