CUANDO EMPEZAMOS A OLVIDAR

CUANDO EMPEZAMOS A OLVIDAR

Algunas de las quejas de pérdida de memoria más comunes y que solemos considerar como normales, incluyen el olvidar el nombre de una persona que se acaba de conocer, listas de productos de la compra o la dificultad para encontrar las llaves o algo que íbamos a hacer en ese momento…
Un alto porcentaje de la población española mayor de 50 años manifiesta pérdida subjetiva de memoria.
La perdida de memoria ha estado tradicionalmente ligada al envejecimiento pero cada vez es mayor el número de adultos “jóvenes” que consulta por problemas mnésicos.
Los cambios cognitivos asociados con la edad se reflejan principalmente en una disminución en la velocidad y en la eficiencia del procesamiento intelectual, que se observa desde aproximadamente la quinta década de vida y que tiende a acentuarse en décadas ulteriores. Estos cambios intelectuales pueden reflejar un envejecimiento normal (benigno) o un envejecimiento anormal (demencia). El primero supondría un proceso de “desarrollo” cerebral normal y se relacionaría con los cambios cerebrales típicos de la senectud;(envejecimiento fisiológico de las estructuras cerebrales) el segundo por el contrario sería resultante de cambios atípicos en la histología cerebral.
En general en el envejecimiento normal se conservarían los conocimientos generales, el vocabulario, la atención simple y el lenguaje. Resultando alteradas la velocidad de procesamiento, la memoria, las capacidades visoespaciales y visoconstructivas y las funciones ejecutivas.
Así pues el envejecimiento normal en algunos sujetos puede denotar una alteración de memoria asociada a la edad (AMAE) donde tomaríamos como criterios de inclusión:
• Edad superior a los 50 años
• Quejas subjetivas de pérdida de memoria en actividades cotidianas, el inicio debe ser descrito como gradual, sin haber sufrido un deterioro brusco en los últimos meses.
• Rendimiento en pruebas estandarizadas de memoria por debajo de la media establecida en adultos jóvenes
• Funcionamiento intelectual normal

La AMAE es una condición característica del envejecimiento normal, puede fluctuar y mejorar en los sujetos años después y no tiene un valor predictivo específico.
La frontera entre el envejecimiento normal y el deterioro cognitivo que puede asociarse a la edad está marcada por una entidad nosológica que intenta describir los cambios cognitivos sin llegar a ser una demencia establecida.
Fue Petersen en el año 1.996 quien describe este deterioro al que llama deterioro cognitivo leve (DCL) como:

• Presencia de un problema subjetivo de memoria, preferiblemente corroborado por un informador.
• Constatación de un trastorno de la memoria objetivado en pruebas cognitivas superior al normal para su edad y educación.
• Conservación del funcionamiento intelectual general
• Actividades de la vida diaria esencialmente preservadas.
• Ausencia de demencia.

En la actualidad el constructo DCL se reconoce como una condición patológica, no como un proceso normal asociado a la edad.
La prevalencia de DCL en la población española mayor de 60 años es del 4 %, similar a la encontrada en otros estudios de países europeos y americanos.
La importancia del deterioro cognitivo leve estriba en que una parte importante de estos pacientes acaban evolucionando hacia una enfermedad de Alzheimer (EA) , a los 6 años de seguimiento el 80 % de los sujetos diagnosticados de DCL había desarrollado la EA.
Aproximadamente un 25 % de los sujetos catalogados como DCL no progresan, lo que implica que este síndrome puede ser transitorio o reversible en algunos casos o estacionario y con pocas variaciones a lo largo del tiempo en otros.

 

Investigaciones posteriores revelan que el deterioro cognitivo leve no afecta sólo a la memoria, Se han propuesto la existencia de diferentes subtipos de DCL, considerando que solo algunos de ellos resultan en una EA. dada su heterogeneidad se han propuesto diversos sub-tipos siendo estos:
• DCL amnésico, caracterizado por un déficit aislado de la memoria;
• DCL multidominio, que implica un déficit leve de más de un dominio cognitivo (puede incluir la memoria), pero sin cumplir criterios para el diagnóstico de demencia.
• DCL monodominio no amnésico, que representa la afección de un solo dominio distinto de la memoria. Este último constituiría el estado prodrómico (previo) de demencias no Alzheimer, tales como las frontotemporales, demencia por cuerpos de Lewy o demencia vascular, mientras que el DCL amnésico evoluciona generalmente a enfermedad de Alzheimer.

 

Todos los tipos de deterioro cognitivo son más frecuentes en mujeres, aunque el género no parece ser un factor de riesgo, ya que esta mayor prevalencia se explica por el efecto de la edad y el nivel educativo.

El deterioro cognitivo es más frecuente en el medio rural y en personas de bajo nivel educativo.

 

Que sintomatología puede ser significativa:

 

-Olvidos, despistes, no saber el nombre de una persona o de alguien, olvidar contraseñas y teléfonos corrientes, nombres de calles…
-No encontrar la palabra con la que nombrar algo…
-Dificultad para memorizar y para nuevos aprendizajes
-Dificultad para prestar atención y concentrarse, seguir el argumento de una película, libro…
-Desorientación en lugares frecuentes

Que situaciones pueden cursar con déficit de memoria en adultos jóvenes y deben ser identificados y correctamente diagnosticados?

• Cambios ambientales (p. ej., incremento de las exigencias laborales, aumento de las exigencias de responsabilidad, cambios de domicilio, etc.) que hayan podido desencadenar una respuesta mal adaptativa, aun cuando no sean identificados claramente como estresores por el paciente.
• Estresores agudos que hayan podido interferir como desencadenantes del deterioro mnésico (duelos, separaciones, enfermedades graves incluso en el entorno del sujeto,…)
• Dificultades manifiestas del individuo para gestionar las exigencias ambientales habituales (p. ej., estrategias inadecuadas de afrontamiento).
• Procesos patológicos o tratamientos farmacológicos que modifiquen colateralmente el metabolismo de las catecolaminas.(tratamientos con psicofármacos, tratamientos hormonales, tiroides…)

 

Que hacer si estos síntomas se mantienen en el tiempo y son corroborados por algún familiar:

-Someterse a una evaluación neuropsicológica para confirmar o descartar la presencia de DCL.

Como es la evaluación neuropsicológica?

Implica un cribado cognitivo inicial y la posterior exploración de las funciones superiores.(memoria, atención, orientación, funciones ejecutivas, funciones visuoespaciales y visoconstructivas, control motor y valoración del estado de animo).

Si se confirma el diagnóstico
Dada la heterogeneidad en la evolución clínica del DCL se han estudiado diversos factores predictivos que ayuden a identificar que individuos con DCL desarrollarán demencia y cuales no.

El protocolo implica:La exploración neuropsicologica antes citada que para que sea valida, debe ser efectuada por un experto en neuropsicología que realice una interpretación individualizada teniendo en cuenta las características demográficas de la persona y otros datos clínicos relevantes.

Un estudio de neuroimagen, que será el que se considere relevante a criterio del neurólogo. (Resonancia magnética RM o Tomografía axial computerizada TAC). Estos estudios no suelen efectuarse en fases primarias donde la neuroimagen es normal a pesar de poder existir DCL. Existen líneas de investigación que se centran en la medición del volumen del hipocampo que en sujetos con DCL suele mostrar diferencias.
Estos son los dos únicos marcadores fiables para el diagnóstico hasta la fecha.

 

Respecto a la genética del trastorno

Hay en marcha actualmente estudios genéticos que asocian la presencia del alelo E4 del gen de la apolipoproteina E a una mayor probabilidad de demencia en sujetos con DCL.
Existen también prometedores estudios genéticos que identifican la proteína tau en el líquido cefalorraquideo en sujetos con DCL que evolucionan a EA.

Que hacer si nos diagnostican DCL

• Se aplican intervenciones farmacológicas y rehabilitadotas:

En las primeras existen posibles tratamientos farmacológicos con el fin de detener la progresión hacia EA para ello y a criterio del neurólogo se utilizan:
Inhibidores de la colinesterasa.
Moduladores de los receptores del glutamato.
Nootropicos.
Estrógeno.
Antiinflamatorios y antioxidantes.
Antiamiloides.

 

Respecto a las segundas se aplica la rehabilitación neuropsicológica centrada en técnicas de entrenamiento de la memoria para potenciar la capacidad mnesica de personas mayores sin demencia.
Incluyen además programas breves de entrenamiento en habilidades de afrontamiento y programas breves de estimulación cognitiva de las funciones ejecutivas, la atención y la memoria.

• Se efectúan controles semestrales o anuales por parte del neuropsicólogo para observar la posible evolución del déficit.

Factores protectores.

En la actualidad hay prometedores estudios que avalan la práctica de ejercicio físico regular, la ingesta de ácidos grasos omega 3 y una vida emocional equilibrada como factores de retraso en las manifestaciones patológicas del DCL.

 

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